Experiencias

EL CACAO NOS GUÍA A MIRAR DESDE EL CORAZÓN

Como parte del llamado del cacao, presente en nuestras vidas desde el año 2008 con la siembra del primer árbol de cacao, y el acercarnos a la ancestralidad y espiritualidad de esta planta sagrada, conocimos en 2025 al Abuelo Maya Efrén Hernández Maldonado a través de @Amuata_, quienes nos visitaron y guiaron en un encuentro de tres días que iluminó nuestra misión como familia y linaje para dar a conocer el cacao al mundo.

En este encuentro, recibimos la enseñanza del mito de creación maya, que nos revela el propósito de la Quinta Humanidad: ser felices, ser guardianes, cuidar, recordar y agradecer. En esta visión sagrada, el maíz es nuestro cuerpo, el cacao nuestra alma, las abejas el dulzor y la vainilla el florecer y el aroma. Estos cuatro hilos, nos tejen como humanidad, y nos guían a mirar desde el corazón, escuchando nuestro yo profundo, dando claridad a los pensamientos y despertando así nuestra conciencia.

Entre los saberes de estas raíces del cacao, descubrimos las cuatro casas o rumbos del cacao, que sostienen su presencia en el mundo, alrededor de:

          La Espiritualidad, como puente con lo divino, los saberes y ritos

          la Ancestralidad, como memoria viva de familias, la cultura, la biodiversidad

          la Alimentación y Medicina, como nutrición y sanación

          la Economía, como reciprocidad, solidaridad y cuidado

Es por ello que, desde Delicao profundizamos este mensaje en las actividades que hacemos, mediante:

  • El ChocoTour, donde acompañamos a quienes nos visitan en el recorrido por el cacaotal, para conectar con el mito de la Quinta Humanidad a través de las flores, frutos y todos los acompañantes del cultivo, y compartir de la fuerza del cacao como medicina que abre corazones.
  • En los Alimentos que hacemos, al resaltar su origen y como estos provienen de familias que cuidan el cacao, como del tejido con cada una de las personas que intervienen con todo su amor y alegría, por llegar a alimentos que vibren también con esa felicidad.

Gracias al Abuelo Efrén y Amuata, por su sabia guianza y tanta bondad con nosotros, continuaremos este legado con todo el cariño y respeto por el espíritu del cacao.

 

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